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Eleazar Herrera García agitando un cóctel en World Class

Soy Eleazar Herrera García, y esta es la barra que me hubiera gustado encontrar

Antes de trabajar detrás de una barra, trabajaba con computadoras. Soy técnico superior universitario en informática, hice la certificación de redes de Cisco (CCNA) y pasé entre cuatro y seis años dando soporte técnico. Mientras tanto empecé a hacer cursos de bartender, porque me llamaba la atención.

En 2013 me salió la oportunidad de entrar a Da Dino, en Caracas, como jefe de bar en la apertura de una sede nueva. Me costó dar el salto. Era salirme de mi zona de confort. Lo di, y nunca volví atrás.

Lo que aprendí a golpes

Da Dino era un restaurante italiano, y los italianos son muy exigentes con su café. Yo venía de la coctelería y no sabía nada de barismo. Como jefe de bar me tocaba dar el ejemplo y enseñar a los demás, así que aprendí a trabajar la máquina a las malas, con la ayuda de un jefe de bar de otro de los restaurantes, hasta que el café salió como tenía que salir.

En 2016 llegué a Santo Domingo y empecé de cero. Seguía dando clases en Bartender On, pero los cursos se abrían o no según cuántos se inscribieran. A Local 3 entré por una recomendación, y el dueño me dijo: "Tu currículo está muy bien, pero necesito ver cómo trabajas. Quédate esta noche y, si me gusta, mañana te contrato". Trabajé esa misma noche. Me contrató antes de que terminara.

De la barra venezolana me traje dos cosas: el servicio al cliente y el trabajo rápido. En Local 3 hacían falta las dos, con mucho flujo, mucho rush y cierres tarde. Después pasé por Santoña Gastro Bar, en la Zona Colonial, y por La Posta.

Donde entendí que la barra también son números

En 2018 me tocó la apertura de El Atelier, y ahí cambió todo. Tenía un bartender y un ayudante a mi cargo, a los que enseñar y por los que responder frente al dueño. Hacíamos coctelería de autor, así que el mise en place era más profundo y cada receta se exigía.

Ahí aprendí a hacer inventario, porque el inventario de cada mes era mío. Veía los ingresos, los sueldos, el 10 % y la propina de cada empleado, los costos. Era jefe de bar, pero trabajaba casi como gerente: a veces me tocaba cerrar el bar y cuadrar las cuentas. En la pandemia hicimos muchas premezclas para vender los cócteles embotellados para llevar, y ahí aprendí a calcularlas.

Local 3 y El Atelier siguen siendo de los mejores bares de coctelería de autor de Santo Domingo. Por algo: en los dos se exigía mucho en la preparación y en la creación de recetas.

Más de 800 bartenders después

Doy clases desde 2015, primero en Caracas y después en Santo Domingo, y hoy enseño en AyB Masters, una escuela muy respetada en el país. Son más de 800 bartenders formados entre Venezuela y República Dominicana, y varios han competido y han puesto en alto el nombre de la escuela. Tengo dos certificaciones de la IBA (International Bartenders Association): Certificate Bartender y Train the Trainers 2024. En 2025 me certifiqué como sommelier de vinos.

El error que más veo no es de técnica. Es creer que ser bartender es solo servir tragos, que no implica higiene, orden, trabajo en equipo ni costos. La pregunta que más me hacen en clase es si de verdad hay que saber tanto para ser bartender. Sí. Hay que saber tanto.

En el Train the Trainers aprendí algo que me cambió como profesor: cuando un alumno no entiende, no es que el alumno falle. Es que nosotros no supimos explicarnos. Unos aprenden viendo, otros haciendo, otros leyendo, y me toca adaptarme a cada uno.

Una de las historias que más me marcó no salió de un aula. En El Atelier entró a trabajar conmigo Frayan Rodríguez, que venía de mesero. Tenía un carácter fuerte, de los que explotan cuando se molestan. Lo fui guiando. Hoy ha sido gerente de bar en un hotel de Punta Cana, embajador de marca, y ahora es gerente de un bar en la Zona Colonial.

Si tienes un bar

También trabajo con dueños de bar. He hecho consultoría para cuatro negocios. En uno de ellos, el entrenamiento sirvió para estandarizar sus recetas y mantener un proceso real de trabajo, y cuando vuelvo de visita, los cócteles que dejamos siguen en la carta.

Te lo digo como es: la consultoría solo funciona si el cambio se sostiene. He visto bares que lo hacen bien mientras los acompaño y, al tiempo, vuelven a lo mismo. Si tú sí quieres ordenar tu barra, mira cómo trabajo la consultoría y agenda una valoración gratis de 20 minutos.

Para quién es Detrás del Bar

Detrás del Bar es lo que me hubiera gustado tener en mis primeros dos años. Alguien que me dijera: vas a tener que saber de café, y ser bartender es más que creatividad y más que hacer cócteles. Detrás están los números, saber venderte, tener una marca personal y hacerte un nombre.

Nuestro lema es "mezclando experiencias", y es lo que hago aquí.

Esta es una profesión de horarios fuertes y jornadas de pie, trabajando mientras los demás se divierten. El que entra solo por dinero no dura. El que lo disfruta de verdad puede hacerse un nombre y dejar huella en cada barra por la que pase.

Si eres bartender, empieza por el canal de YouTube. Si tienes un bar, conoce la consultoría.


La producción de video y fotografía de Detrás del Bar está a cargo de Imirsi López.

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